♫♪¡Que veinte años no es nada…!♪♫

por | agosto 28, 2018

Gardel: un tango precioso, sobrepasó los límites de tu país (Argentina), se internacionalizó y hoy en día todos lo cantan sin importar la edad, y es que el ritmo contagioso de su melodía es imposible no tararear o cantar y sobre todas las cosas resalta el contenido de esta canción que tantos usos ha tenido.

Pero… ¿Veinte años no es nada?

Cuando de béisbol se trata Gardel, 20 años es MUCHO en Cuba y eso lo saben los aficionados matanceros.

Sí, los amantes de “nuestra pasión” en la urbe yumurina llevan exactamente 27 años aguardando un título, solo que esta larga espera tuvo una tregua durante siete Series Nacionales (SNB), pues los cocodrilos se mantuvieron en planos estelares, pero ahora, en la serie 58, el arranque es todo un desastre y no son pocos los que ven un regreso al pasado, a los lugares del 14 al 16.

¿Qué Veinte años no es nada?

¡Ay Gardel! El mensaje de tu canción es positivo para la vida, para aprender a disfrutar como si fuera el último día pues la existencia se va volando, pero maldita sea la hora en que se me ocurrió pensar en tu canción al ver un juego de béisbol de Matanzas.

Sentarse en las gradas (bien duras por cierto) del Victoria de Girón durante veinte años y ver como el equipo de tu preferencia no sube en la tabla sino que se hunde con cada strike o swing de los jugadores, créeme Gardel, veinte años se vuelven demasiado en un campeonato donde la calidad decae y la competencia parece al nivel de países que se están iniciando en este deporte y no que hacen de un terreno, un bate y una pelota su vida.

Es desesperanzador, es triste saber que a pesar de ciertas ausencias, los que quedan tienen la calidad para NO estar donde se encuentra en estos momentos.

Es aún más desconsolador no tener a quién culpar porque parece que de un día a otro, un desencanto colectivo surgió y un olvido enorme por parte del equipo, hacia una afición que ya no sabe qué hacer para obtener un alegrón que sirva de combustible para resistir veinte años más de derrotas.

¡Ay Gardel! Si al menos los cocodrilos recordaran quienes eran hasta hace solo unos meses y salieran del frío y lejano pantano en que se internaron, para luchar como lo hicieron durante los últimos siete años, sería en estos momentos más placentero que verlos ganar una SNB.

Porque te juro Gardel, lo más triste no sería resistir siete finales más quedando como segundos o solo alcanzar la tercera posición, duro sería no tener deseos de ir al estadio, de escuchar la radio, de ponerse un pullover rojo o solo recordar cómo se hace una ola.

Discúlpame Gardel por hablarte a ti, un cantante argentino, de béisbol cubano o por hacerte creer que tu canción no tiene sentido, es solo que necesitaba alguien en quien descargar mi enojo y angustia y no creo que los peloteros matanceros escuchen o hagan caso a las boberías de una aspirante a periodista que ya no ve solución a este mal generalizado.

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