El Perla Negra iza vela

por | agosto 23, 2018

No, no se vaya de la página, ni se asuste por el título, no es mi objetivo hablar de cine; cuando me refiero a Perla Negra no es la nave de Jack Sparrow, son piratas sí, están en el Caribe sí, pero su misión es jugar béisbol: esos  son “Los Piratas” de la Isla de la Juventud.

La nave con bandera negra y calavera de huesos cruzados, no tuvo buen comienzo al ser derrocada tres veces por los leones del  Rey Anglada.

Con el mástil y el timón dañado, recalaron en un pantano lleno de “Cocodrilos” y bravos como siempre, repararon su barco y suministraron varios kilogramos de carne de reptil en tierras matanceras, para otra vez izar las velas, surcar los mares y ser el terror de cualquier equipo al que se enfrenta, sobre todo cuando juegan en las tierras del Cristóbal Labra.

En cada ocasión que tengo oportunidad, destaco la seriedad con la que los jugadores de la Isla de la Juventud hacen su trabajo, con una mezcla de veteranos y jóvenes, varios peloteros que al ser descartados en sus respectivas provincias aumentan la combatividad y las ganas de darlo todo en el terreno y marchan al municipio especial para ser un pinero más.

Este equipo en comparación con el resto de los que intervienen en la Serie Nacional, sufre la desventaja de ser un territorio pequeño, con menos posibilidades de captar talentos en su región.

Ellos, al igual que los demás, son víctimas de las mismas dificultades, me refiero a la carencia de implementos deportivos para la práctica y desarrollo del béisbol, el éxodo de atletas en todas las categorías, juegan bajo el ardiente sol cubano en los peores horarios, etc., etc., etc.… Pero siempre verán a “Los Piratas” batallar, dejar la piel en el terreno, luchar hasta el último minuto del partido, hasta el out 27.

Nunca se han coronado campeones, es cierto, pero ser respetados, incluso temidos por la mayoría de los equipos a los que se oponen, me hace sentir orgullo por esos muchachos y por su afición, tan combativa como su conjunto.

No soy pinera, ni siquiera por fotos conozco esa isla, pero disfruté como la mayor admiradora la corona que alcanzaron en el Sub-23, y quisiera que jamás bajen las velas pues esa selección con poco son grandes, mientras otros con mucho ya se quedan pequeños, muy pequeños al compararlos  con la nave pirata.

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