La corona del Sub-15 no regresó a casa

por | agosto 19, 2018

Continúan las tristezas asediando a nuestro pasatiempo nacional y en esta ocasión, la corona en la Copa Mundial de Béisbol Sub 15, no regresó con los cubanitos a casa.

La novena antillana cayó derrotada 8 carreras por 5 ante Taipéi de China en la última fecha de la súper ronda y así dejó disponible la vacante a un nuevo campeón mundial en esta categoría, título que ganaron los nuestros en el 2016.

Los lanzadores Brander Guevara y Osiel Veranes, este último líder en ponches hasta momentos antes del choque contra Estados Unidos, son los que más relevancia alcanzaron en el torneo; así como Kevin Alcolea, Frank González y Edgar Quero, los tres que a la ofensiva llevaron la cabecera por el equipo cubano.

Después de marchar invictos durante los cinco partidos de la fase regular, los de la Mayor de las Antillas terminaron la súper ronda con récord negativo 2-3, y con este resultado de quinto lugar en la categoría sub-15 a nivel mundial, dejaron escapar la única corona que poseía el béisbol cubano a nivel internacional.

¿Qué sucederá con estos muchachos?

Desde hace cierto tiempo me inquieta una interrogante, y después de los últimos acontecimientos no sale de mi cabeza pensar ¿qué sucederá con estos muchachos?

Durante años, décadas ya, el béisbol cubano es víctima del éxodo de atletas que ponen en alto el nombre de nuestro país pero cuando se contratan por sus medios en ligas foráneas como la MLB, la liga japonesa o la mexicana, por solo mencionar algunas.

Una de las últimas tendencias es llevarse a los muchachos jóvenes, apenas sin desarrollarse como deportistas de alto nivel, para que en un futuro se desempeñen en confederaciones profesionales, y la categoría sub-15 es el primer paso para captar talentos.

Uno de los últimos casos es el de Víctor Mesa (Jr.) integrante del equipo que se coronó campeón en 2016 del Mundial Sub-15 y quien ahora entrena fuera de Cuba y contratado, al igual que su hermano Víctor Víctor Mesa, con la agencia Magnus que representa a varios cubanos, entre ellos Aroldis Chapman.

Como él, casi el resto de sus compañeros han dicho adiós a nuestro país, entonces ¿qué será de la vieja y abandonada Serie Nacional de Béisbol (SNB)? ¿Se podrá en algún momento elevar su nivel sin peloteros de máxima calidad?

Pero peor que la SNB serán los resultados en competencias internacionales; un equipo Cuba al que no le alcanzan las fuerzas ni para ser campeones Centroamericanos y que de seguir por ese triste camino, solo será un dulce recuerdo de algunos y el hazme reír de muchos.

Esperemos  que para estos jóvenes talentos se encuentren alternativas que se ajusten a sus intereses económicos y profesionales, sin que exista la necesidad de verlos competir por el conjunto de los “Medias Blancas” de Chicago o los “Dogers” de Los Ángeles.

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